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jueves, 4 de abril de 2013

domingo, 27 de enero de 2013

Cine: "Django desencadenado" (Quentin Tarantino)

(7,5)
Tarantino gusta últimamente de escoger temas históricos o tragedias colectivas (violencia machista en "Death Proof", fascismo en "Malditos bastardos" y racismo y esclavitud aquí), e infligir el castigo pertinente a los villanos. Y lo hace frivolizando, con espíritu gamberro, ridiculizando a los criminales y cargándoselos, de la forma más espectacular y sangrienta, por cabrones. Si en "Malditos bastardos" fueron los nazis, ahora son los esclavistas.
Con su sello inconfundible, auto homenajes incluidos, Tarantino dirige a unos actores en vena y factura un western fusionando los estilos de Sergio Leone y Sam Peckimpah donde lo único que desentona a veces es la música de rap.
Por cierto, no nos vendría nada mal, Quentin, para desahogarnos, una película sobre la crisis.

miércoles, 23 de enero de 2013

Cine: "La noche más oscura / Zero dark thirty" (Kathryn Bigelow)

(7,5)
Las lágrimas de la protagonista son el resumen de la obsesión de alguien que, debido a su profesión y a la necesidad de no mostrarse nunca débil ni alterado, debe minimizar sus sentimientos todo lo humanamente posible. En esta película no está presente la figura del héroe de valores intachables, ni hay distinción entre buenos y malos. Aquí no hay principios, sólo un objetivo, y, tras cumplirlo, la nada.

sábado, 12 de enero de 2013

Cine: "Blancanieves" (Pablo Berger)

(8)

Pablo Berger sí ha sabido actualizar el lenguaje del cine mudo en blanco y negro de los años 20, aunque aprovechando lo que los clásicos de aquella época (Murnau, Einsenstein, Griffith, von Stroheim, Tod Browning...) ya crearon. Magníficas la fotografía y la música. Me confirma en mi teoría de que "The Artist" eran meros fuegos artificiales.

Libros: "Cuentos imprescindibles" (Antón Chéjov)

(8,5)

Chéjov posee la voz más natural de la ficción. Según el escritor estadounidense E. L. Doctorow «sus cuentos parecen esparcirse sobre la página sin arte, sin ninguna intención estética detrás de ellos. Y así uno ve la vida a través de sus frases».

viernes, 30 de noviembre de 2012

Música: "La zona sucia" (Nacho Vegas)

(7,5)
Quizás el disco que más me ha gustado del asturiano. Tal vez sea porque es breve e intenso. A veces, estos artistas prolíficos no depuran suficientemente sus obras y llegan a aburrirme. No es el caso. Aquí nada suena pretencioso como en otros discos de Nacho Vegas. Ya lo dice el refrán: lo bueno, si breve, dos veces bueno.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Cine (V.O.S.): "Dans la maison" (François Ozon)

(7,5)

Unas mil y una noches perversas y que muestran lo adictivo de lo prohibido y de lo morboso pero también de la creación artística: la violación de la intimidad, el filtro por el que pasa toda realidad antes de convertirse en obra de arte, las mentiras sistemáticas en cada narración, la relación entre el espectador y la obra, el efecto de lo mórbido cuando parece real, lo seductor de lo prohibido...
Todos los actores se lucen, tanto en las secuencias dramáticas como en las de tono humorístico, dando más poso emocional a un guión que, en este sentido, ya se valía por sí mismo, aunque a veces parezca un tanto artificioso. Pero es sin duda el director quien sabe rehacerse de sus errores, como el de un final un tanto precipitado, maquillando un epílogo hitchcockiano perfecto para cerrar el relato.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Cine (V.O.S.): "Tabu" (Miguel Gomes)

(6)

Carlos Boyero dijo de esta película:
"Tabú es el título de la última película de Gomes. Como Isak Dinesen podría comenzar con ese evocador y lacerante gemido de: “Yo tenía una granja en África”. El parecido con Memorias de África empieza y acaba con esas palabras simbólicas. Gomes utiliza un blanco y negro voluntariamente cutre, imitación de la serie Z de los años sesenta. En la primera parte nos cuenta de forma entre surrealista y enfermiza la desazón de una anciana lisboeta a la que le falla la cabeza, la economía y una hija desdeñosa, solo atendida en su desesperado crepúsculo por una sirvienta estoica y una vecina solitaria y mística. En la segunda parte nos describirá qué le ocurrió a esa alucinada señora cuando era joven y esplendorosa en su granja africana. Retratan su mimada posición como terrateniente, su habilidad con la escopeta cazando fieras, su conveniente boda, su volcánico y trágico adulterio con un vividor de bigotillo, su desolada expulsión del ambiguo paraíso. Todo ello descrito por una voz en off entre solemne y posmoderna, no permitiéndote escuchar a ratos lo que hablan los personajes, pero manteniendo los sonidos ambientales, imitando el lenguaje y el tono del cine mudo, repitiendo machacona y simbólicamente en la jungla africana y en una triste Lisboa la versión de Les Surf de Tú serás mi baby, utilizando un tono que el espectador inocente y sin claves nunca sabrá si va en serio o es broma, restregándote la presunta originalidad de narrativa tan audaz, logrando que sus dos horas de metraje le parezcan un siglo a cualquier espectador que no haya sido educado en los gozos de las artes abstractas y conceptuales. ¿Necesito aclarar que Tabú me parece una estafa manierista y seudolírica, un onanismo para farsantes que se creen tan listos como cultivados? Lo primero que voy a hacer al llegar a Madrid es volver a embelesarme por incontable vez con Memorias de África. Que otros encuentren el nirvana del cine experimental en Tabú. Cada uno a lo suyo. Los simples de espíritu también tenemos derecho a elegir nuestros gozos."
No hay que ser tan cruel, pero en lo esencial comparto esta opinión. ¡Ay, cuánto mal puede hacer "The Artist" al cine mudo en blanco y negro!

Cine (V.O.S.): "Cesare deve morire" (Paolo y Vittorio Taviani)

(8,5)

Los presos de una cárcel viven otras vidas, libres, aunque tan trágicas como las suyas, a través de los personajes de la obra de teatro "Julio César". No solo comprenden lo que pretendió contar Shakespeare, sino que descubren que se puede aplicar a su propia vida anterior a la cárcel y a la actual dentro de ella, y, por fin, que el arte es la máxima expresión de libertad.
En palabras de Cosimo Rega (Casio): "Cuando descubrí el arte, esta celda se convirtió en una prisión".

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Cine (V.O.S.): "En kongelig affære / Un asunto real" (Nikolaj Arcel)

(7,5)

Un drama con el mejor sabor del cine de época y con intrigas políticas que bien podrían considerarse de la más rabiosa actualidad. Nikolaj Arcel dirige con pulso firme y magnífico ritmo un excelente guión de tintes clásicos en el que resulta intolerable desentenderse de lo que pasa en la pantalla. Todos los acontecimientos transcurren muy deprisa a pesar del largo metraje del filme.

Cine (V.O.S.): "Reality" (Matteo Garrone)

 (7)

La película gana en el retrato de los personajes de clase humilde que rodean al protagonista. Al igual que en Gomorra, Matteo Garrone nos pinta el Nápoles más real (de ahí el título tal vez). Pero decae en la descripción del deterioro hacia la locura de Luciano. El final es un tanto decepcionante, o quizás yo no lo entendí del todo.

lunes, 29 de octubre de 2012

domingo, 28 de octubre de 2012

Cine: "Argo" (Ben Affleck)

(7,5)

Muy bien contada la intriga política, con una ambientación y una atmósfera muy conseguidas. Quizás, por ponerle algún pero, algunas situaciones están faltas de la tensión que se supone.
Me hubiese gustado verla en versión original, pues no desmerecería en cualquier sala de las que se dedican a ello.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Libros: "En deuda" (David Graeber)

(8,5)
Todo libro de economía hace la misma aseveración: el dinero se inventó para dar solución a la complejidad creciente de los sistemas de trueque. Esta versión de la historia tiene un grave problema: no hay evidencia alguna que la sustente. David Graeber, uno de los antropólogos más reputados del mundo, y uno de los líderes intelectuales del movimiento Occupy Wall Street, expone una historia alternativa a la aparición del dinero y los mercados, y analiza cómo la deuda ha pasado de ser una obligación económica a una obligación moral. Desde el inicio de los primeros imperios agrarios, los humanos han usado elaborados sistemas de crédito para vender y comprar bienes, antes incluso de la invención de la moneda. Es hoy, transcurridos 5.000 años, cuando por primera vez nos encontramos ante una sociedad dividida entre deudores y acreedores, con instituciones erigidas con la voluntad única de proteger a los prestamistas. A la estela de la gran crisis que padecemos, se hace imprescindible analizar la naturaleza de la deuda, el dinero y las instituciones financieras que tienen el destino del mundo en sus manos; desmontar ideas encastradas en nuestra conciencia colectiva y superarlas conociendo cuál es la verdadera historia de la economía, o lo que es lo mismo, de la relación del ser humano con el dinero. Al margen, por supuesto, de mitos –el truque- o de postulados que tienen más de ideológico que de histórico. En deuda es una crónica fascinante, pertinente y brillante que viene a poner luz sobre el debate más importante que ha tenido lugar en los últimos años.
(La casa del Libro)

viernes, 21 de septiembre de 2012

Música: "Bad as me" (Tom Waits)

(8,5)

 Está claro que a Tom Waits le da igual lo que digan de su música. Está por encima de cualquier novedad. En "Bad as me" se aproxima al rock and roll arrastrado y al blues añejo, pero con la marca inconfundible de su estilo, que nunca defrauda, al menos a mí. Su voz suena cada vez más cascada, cada vez más el desagüe necesario de la música (como alguien acertadamente la definió). Pero es con las baladas cuando más disfruto. Siempre melancólicas, siempre magníficas, intransferibles, con melodías chisporroteadas de instrumentos maravillosos. Imprescindible, vamos.

Fotografía: "Juguetes en un mercadillo de Audierne"


Fotografía: "Una japonesa en el Mont Saint Michel"


lunes, 3 de septiembre de 2012

Libros: "Libertad" (Jonathan Franzen)

(8,5)

El realismo trágico, salpicado de humor, de una familia de clase media del medio oeste americano como metáfora de una nación a la deriva, en la que el pueblo no sabe cómo usar la tan cacareada libertad porque anda perdido entre la fascinación por el poder del dinero, las mentiras de la clase política, la ecología y la modernidad; y, por extensión, de la corta historia del mundo en lo poco e intenso que llevamos de siglo.
Jonathan Franzen es llamado el Tolstói de nuestro tiempo, y algo hay en esta novela de la esperanza en la capacidad del ser humano para sobreponerse a las adversidades que el gran autor ruso describe en "Guerra y paz" o "Anna Karénina". La maravillosa prosa de Franzen (magnífica la traducción de Isabel Ferrer) engancha, es adictiva como desde hacía mucho no veíamos.